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vjrj 6fba203f2e docs: finish Tanemaki → Tane rename (user-facing docs + origin doc)
Make Tane primary in README, VISION, CLAUDE, the intros and the
plain-language explainer (renamed que-es-tanemaki.md → que-es-tane.md,
dropping its "provisional name" caveats); keep Tanemaki (種まき) only as
the etymology.

PLAN.md is the origin record: its naming section §5-ter is preserved
verbatim as history under a dated "superseded" note, and the Nota de
vigencia now records Tane + the tane.comunes.org domain.
2026-07-12 13:13:56 +02:00

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Tane — Una introducción para humanos

Texto de presentación (web, ferias, folleto). Deriva de VISION.md; esta versión es más narrativa y para todos los públicos.


Empieza en una mano

Coge una semilla. Cualquiera: un garbanzo, una pepita de tomate, un grano de trigo. Lo que tienes en la mano no es un producto. Es una carta escrita por miles de generaciones: la campesina que apartó las mejores espigas antes de comer, el abuelo que guardó el tomate más sabroso para el año siguiente, la vecina que cruzó la sierra con un puñado de habas en el bolsillo. Cada variedad tradicional es memoria viva: memoria de un lugar, de un clima, de un gusto, de una gente.

No hay agricultura sin intercambio. Somos lo que somos —lo que comemos, lo que cultivamos, lo que sabemos— gracias a que durante diez mil años las semillas pasaron de mano en mano, mejorando en cada vuelta. Nadie las inventó: las cuidamos entre todos. Por eso decimos que las semillas tradicionales son un bien común de la humanidad.

Lo que está pasando

Ese común está en peligro. Hoy un puñado de empresas controla buena parte de las semillas del mundo. Muchas son híbridas o están diseñadas para no reproducirse bien, de modo que hay que volver a comprarlas cada temporada: la semilla, que era el símbolo mismo de la abundancia —siembras una, cosechas cientos—, convertida en cuota anual. Mientras tanto, las variedades de toda la vida se pierden a un ritmo acelerado, y con ellas el saber de cultivarlas.

Y hay algo más extraño todavía: compartir semillas, la práctica más antigua y natural de la agricultura, se ha vuelto en algunos sitios sospechoso. En Francia multaron a la asociación Kokopelli por distribuir variedades no inscritas en el catálogo oficial. La ley tiende a proteger lo registrado y lo privativo, y a arrinconar lo que siempre fue de todos.

No hace falta gritar consignas para ver el problema: cuando guardar e intercambiar semilla necesita valentía, algo se ha torcido. Tane nace para destorcerlo un poco.

Qué es Tane

Tane (種, "semilla" en japonés; nombre completo Tanemaki, 種まき, "sembrar") es una app libre y gratuita para cuidar y compartir semillas tradicionales. Hace dos cosas, y las hace fáciles:

Gestionar. Tu banco de semillas en el bolsillo: qué tienes, de qué año, cuánto, de dónde vino. Con el nombre que tú usas —no hace falta saber latín—. Añades una semilla con una foto y un nombre en veinte segundos; la profundidad (procedencia, germinación, notas, nombre científico) está ahí solo si la quieres. Sirve igual para quien guarda cuatro sobres en un cajón que para un banco comunitario con cientos de variedades.

Compartir. Decir qué ofreces —para regalar, intercambiar o vender, tú decides— y que alguien cerca lo encuentre y te contacte. La app presenta; el trato lo cierran las personas. Sin empresa en medio que controle, censure o se lleve comisión.

¿Y cómo es un intercambio, paso a paso?

  1. Eliges qué ofrecer. De tu inventario, marcas un lote como disponible: para regalar, para intercambiar o para vender. Lo demás sigue siendo privado.
  2. Alguien cerca lo ve. Tu oferta aparece a quien esté por la zona, con distancia aproximada ("a 12 km"), nunca tu dirección.
  3. Habláis. Esa persona te escribe por la mensajería cifrada de la app: qué le interesa, qué ofrece a cambio, dónde quedar. Sin dar el teléfono ni el correo.
  4. Os encontráis. En una feria de intercambio, en el mercado, en el huerto. Las semillas cambian de mano en persona, como siempre se hizo. Si hay dinero de por medio, va entre vosotros, fuera de la app.
  5. Queda memoria. El intercambio se apunta en el historial de ambos: de dónde vino esa semilla, a dónde fue. Así cada sobre lleva consigo su procedencia, y la variedad no pierde su historia.
  6. Opcional: el Plantare. Quien recibe puede prometer devolver semilla más adelante (ver abajo). Sin papeleo: un gesto registrado entre dos personas.

Tu privacidad, en serio

Tane está construida al revés de casi todas las apps:

  • Funciona sin internet y sin cuenta. No te pedimos correo, ni teléfono, ni nombre. Abres la app y siembras.
  • Tus datos viven en tu dispositivo, cifrados. No hay servidor central que los guarde, los analice o los venda. No hay publicidad ni rastreadores.
  • Solo se comparte lo que tú eliges. Cada semilla es privada por defecto; publicar una oferta es un acto tuyo, deliberado.
  • Nadie sabe dónde vives. Si ofreces algo, los demás ven "a tantos kilómetros", nunca tu dirección. Tu identidad es un seudónimo que te pertenece a ti, no a una plataforma.
  • Si mañana desaparecemos, tu app sigue funcionando. No hay interruptor central que apagar. Eso es ser local-first y descentralizada: la utilidad no caduca.

Y todo el código es software libre (AGPL): cualquiera puede leerlo, mejorarlo y continuarlo. La confianza no se pide; se puede comprobar.

El Plantare: prestar semilla hace crecer el común

Cuando das semillas con Tane, puedes acompañarlas de un Plantare: una promesa —heredera de un pagaré de papel real que circuló en 2009— de devolver, cuando puedas, una cantidad parecida de semilla libre. No es una deuda con intereses; es un compromiso de mantener la semilla viva y en movimiento. Y aquí está la magia: para devolver semilla hay que cultivarla, y al cultivarla se multiplica. Cada préstamo agranda el común en vez de agotarlo. Es exactamente lo contrario de la semilla diseñada para no reproducirse.

Una herencia

El nombre es un homenaje a las tradiciones japonesas de ayuda mutua en torno al arroz: el yui, el trabajo comunitario compartido, y el tanomoshi, los fondos vecinales de reciprocidad. Tane continúa el camino del Plantare (BAH-Semillero, 2009) y de la cultura libre. No inventamos nada: le ponemos bolsillo a algo muy viejo.

Para quién

Para todo el mundo, de los 10 a los 80 años. Para la persona mayor que guarda la semilla de toda la vida y apenas usa el móvil, y para quien coordina un banco comunitario y necesita potencia. Para hortelanas y hortelanos, redes de semillas, colectivos agroecológicos, ferias de intercambio, escuelas.

Tane no tiene modelo de negocio, y es a propósito: sin cuotas, sin comisiones, sin venta de datos. Se sostiene con trabajo voluntario, comunidad y financiación de bien común.

Siembra

Una semilla guardada en un cajón es un recuerdo. Una semilla compartida es un futuro. Tane existe para lo segundo: para que guardar sea fácil, compartir sea seguro, y la memoria de diez mil años siga pasando de mano en mano.

Las semillas del conocimiento libre ya están plantadas.